Leyendas

Leyenda de la Creación de Xicotepec

Escudo de Armas de Xicotepec

En el atardecer de tantos que pasaron, en el cuarto mundo corriendo dentro del mes de Panquetzalitztli, y cuando el Sol de la primavera como una flecha de luz se hendía entre el charco de sangre del ocaso, estando pronto a iluminar la Luna Nueva, con el resplandor magnifico de su plenilunio y cuando los riachuelos que circundan “La Xochipila” reflejaban el tenue arrebol del atardecer, bajo a la Tierra TLOQUE NAHUAQUE, dios creador, gobernador de todo quien dependían las cosas. Atraído por tan llamativo conjunto de hermosura sin igual, pensó descender en este lugar para contemplar con agrado su belleza; pasó el señor contento con esa  y las otras noches que siguieron, viendo reflejarse la Luna y con contemplando el crepúsculo como en ninguna parte del mundo había visto antes.
Después de su apacible descanso regresó el señor al treceno cielo donde era su morada, y decidió sin pensarlo mas que aquel paraíso de “La Xochipila” debería ser la cuna de una tribu de hombres, que alimentados con mieles de los dioses, crecieran fuertes y poderosos, cultivarían con ímpetu sin par  las fértiles campiñas, beberían con deleite las aguas de los arroyos, en muchas de éstas, curarían sus males y a este lugar por ser tan hermoso deberían llegar tiempo después tribu comarcanas y gentes de otras partes y de otros mundos, buscando  descanso y tranquilidad y la cura de muchas de su fatiga. 
Después de muchos días de pensar la manera de dar vida a su idea, al fin en una mañana esplendorosa de luz , cuando el ultimo cielo,  el que se junta con la Tierra se encontraba limpio de toda nube, el señor se decidió enviar a la tierra miles de xicotes que eran como avispas que producían miel a que hicieran sus panales en troncos de los árboles que cubrían con sus ramajes gigantescos al cerro que se llamaba “TEPETL”: mas éste molestado en su apacible quietud y tranquilidad, rechazo a los xicotes una y otra vez desobedeciendo al señor de todas las cosas.
TLOQUE NAHUAQUE, enfurecido por tal proceder y ofendida su gran jerarquía, ordenó a la deidad que rige la estrella de la mañana, para que convertida en guerrero baraja a la tierra convertida en guerrero e hizo llegar su furia al dios TEPETL, arrojándole su lanza lo mas profundo de su ser abriéndole una herida de la mano un enorme río de sangre, de sangre roja que se convirtió en savia preciosa de la que brotaron hermosas flores.
Aniquilado TEPETL, surgió esplendorosa “La Xochipila” cubierta de flores multicolores, que fueron en las que los xicotes bebieran la savia fecunda que llevaron a sus panales para fabricar con ella la miel que alimentara a los bravos guerreros que nacieron de la entraña de esta tierra prodigiosa. El dios Sol, enviado por ECHECATL, llegó al lugar del combate acompañado de XIUHCOTL, para presenciar la lucha de la deidad con TEPETL, y viendo vencido a éste le envío sus rayos que le dieron calor, haciendo que naciera de “La Xochipila”, el verde follaje en cuya alfombra colocáronse las muchas y variadas flores que la cubrieron y para completar el maravilloso espectáculo del nacimiento de la vida nueva de XICOTEPEC, el águila de la profecía que señalo a la raza azteca tiempo después el lugar de asiento de la gran TENOCHTITLAN se posó en la parte mas alta del cerro de la “La Xochipila” y testificó con su presencia el nacimiento de un pueblo que fue guerrero, que fue baluarte del reino chichimeca, porque se alimento en su primera vida con la sangre fecunda del rebelde TEPETL, sangre que convertida en miel purísima, les dio vigor y fue esta raza morena, surgida de la entraña de “La Xochipila” admirada y respetada por todos los pueblos de la comarca.