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La Xochipila en Xicotepec

Te invito a conocer un espacio sagrado y místico, hogar donde moraban los dioses, Xochipila lugar de culto y energía renaciente. El Teponaztle, esplendor de su melodía cantico ceremonial de San Juan, con los cuatro vientos que le han de acompañar. Energía renaciente que bajo la piedra a de brotar, Xochipila aquel mágico lugar.

La Xochipila
La roca de Xicotepec, como resto de un antiguo centro ceremonial a Xochipilli, fue llamada por los indígenas, primero Xochipillan y luego Xochipila, nombre que se conserva hasta nuestros días.
La Xochipila con el paso del tiempo fue modificada, construyéndose sobre la roca una especie de torre o distorsionado basamento piramidal. La roca original en su base tiene un diámetro mayor de 11m. y un menor de 5m. Aproximadamente. Su altura sin la construcción es de casi 5m.

Es indudable que la Xochipila esta considerada por mucha gente, aun de regiones lejanas, como un lugar sagrado dotado de vida propia que resulta favorable para quienes invocan sus poderes. En el corazón de este "santuario" de magia y esperanza, se esconde el poder y benevolencia de un ser especial, que puede ser Xochipilli, Tajín, Tlaloc, Tziní o Cintéotl, pero solo que modificado a través de una larga y enriquecida tradición, se ha convertido en el espíritu de "Juan Techachalco".

Cada año, el 24 de junio, se festeja con danzas autóctonas día y noche; además, se realizan limpia rituales. En está celebración se muestra un Teponaxtli sagrado que se conserva desde la época prehispánica y se toca a las 12pm en punto. En este día se pueden ver las danzas autóctonas día y noche.

Único vestigio de la ciudad prehispánica de Xicotepec, continúa siendo un importante punto de reunión de grupos indígenas, brujos y chamanes de todo México, este centro ceremonial, es uno de los dos centros ceremoniales de este tipo en Latinoamérica, el otro se encuentra en Perú.

En este lugar, desde la época prehispánica es lugar de peregrinar de muchos grupos indígenas, los cuales acuden a la fiesta de Juan Techachalco, figura resultante de la unión de Xochipilli y San Juan Bautista, esta celebración es la tercer concentración de grupos indígenas en México, solo por detrás de la Guelaguetza oaxaqueña y el Huéy Atlixcáyotl atlixquense.

Durante esta festividad, Xicotepec es inundado por olores de flores de cempazúchitl, incienso, cera fundida y comida, los cuales le dan ese toque de magia y misticismo.
Este santuario indígena se mantuvo pese a las prohibiciones eclesiásticas y se declaró Patrimonio Cultural del Estado de Puebla.
Se ubica a un costado del centro de Xicotepec, en la calle Porfirio Díaz o también puede uno bajar entre calle Porfirio Díaz y calle Santa Rita.