Xicotepec

Historia de Xicotepec

Xicotepec, es una población tan antigua como los dioses que le dieron la vida, su origen propiamente dicho no proviene de un asentamiento humano como ocurrió con otros pueblos, sino del surgimiento de sucesivas construcciones de templos que constituyeron un verdadero tesoro arqueológico.
La tradición oral postula a los olmecas como los primeros expedicionarios que incursionaron en este lugar donde encontraron una depresión que les pareció adecuada para levantar su centro ceremonial; las torrenciales lluvias, la especial topografía, la confluencia de dos arroyos y la densa vegetación los alentaron.
No existe datación seria de su antigüedad.

Cabe recordar que los olmecas se hallaban asentados en el Golfo de México 400 años A.C.
El centro ceremonial lo levantaron sobre de una roca basáltica monolítica asentada en el lecho del arroyo más caudaloso con piedras colocadas en hileras regulares pegadas con una mezcla de cal, arena y clara de huevo, reforzadas con rajuelas. Hasta nuestros días, el adoratorio es considerado sagrado y dotado de vida propia.
Los frailes agustinos construyeron la primera iglesia “Iglesia de San José”, el monasterio y la primera casa, la casa del Corregidor.
Con frecuencia es visitado por gente de la localidad, y los días martes, viernes y 24 de junio, son los curanderos, brujos y adivinos que vienen de lugares distantes para curar los enfermos, invocan al espíritu de Techachalco y sus poderes que suponen venebolentes para aliviar los males y en agradecimiento dejan ofrendas.
Existió un guerrero huasteco llamado Cuextécatl que combatió y expulsó de aquí a los olmecas replegándolos a la costa.
Los huastecos se posesionaron de este lugar y levantaron otros cuatro templos de forma piramidal.
El templo principal lo emplazaron en lo alto de la loma, ( ahora jardín central) y los otros tres, a corta distancia del adoratorio – observatorio (entre las calles Reforma y Porfirio Díaz, y callejón Xochipila). Con los cinco templos, éste lugar cobró importancia y categoría de centro ceremonial, que vino a satisfacer las necesidades religiosas de los pobladores de vasta región, de Teotihuacan a la costa del Golfo de México y además alentó el surgimiento de asentamientos humanos en la zona, permitiendo la confluencia de diversos grupos étnicos.
Los huastecos tenían una organización social diferente a las demás de otros pueblos, no tenían un señor universal reconocido como jefe.
Fray Bernardino de Sahagun escribió...”los huastecas levantaban centros ceremoniales donde veneraban a Tlazoltéolt, su deidad principal, dios de la vegetación de la luna, de la tierra y del amor...” De la palabra Cuextécatl deriva el vocablo “huasteca”.

Fray Nicolás de White, apuntó...” en la huasteca viven tres clases de hombres; los señores “tlahuan”, los “tiachum” y los “pipilhuan”, son de rostro labrado, libres de tributo y servidos cada uno en su estado; son grandes tejedores de mantas de algodón (ichcatl, en huasteco) y quechquémetl (cayen)...” la producción de mantas y prendas de vestir se explica por el algodón que cultivan, y los faltantes los adquirían con los pochtecas de Texcoco, Tlaltelolco, Tollan y otros pueblos.

Fray Bernardino de Sahagun, escribió...” los huastecas hacen dos clases de mantas; conzotlilmatli y conzoncachtli; unas con dibujos de remolino de agua, y otras con dibujos de cabeza humana deformes, las que son empleadas en las transacciones comerciales que llevan a cabo en los tianquistlis de Pantlán (Pánuco) Metlaltoyuca, Xicotepec, Acaxochitlán, Texcoco, Aculhuacan, Tenochtitlan y Tlaltelolco...la manera de su traje y la disposición de su cuerpo, es que son de frente ancha y las cabezas chatas, los cabellos los usan teñidos de diferentes colores, tienen los dientes todos aguzados porque se los aguzan, tienen por ornamentos brazaletes de oro, en los brazos y en las piernas, usan calzas de plumas y en las muñecas, muñequeras de chalchihuites, y en la cabeza, junto a la oreja, se ponen plumas hechas de manera de aventadores y en las espaldas, unos plumajes redondos y colorados; suelen hacer arcos y flechas delgadas y pulidas, de piedras y navajas; tienen muchas joyas, esmeraldas, turquesas y todo género de piedras preciosas; no traen maxtles (taparrabo) a pesar de la mucha ropa que tienen; traen las narices agujeradas y en el agujero ponen un cañuto de oro y dentro del cañuto atraviesan un plumaje colorado. Del traje de la mujer, las mujeres se engalanan mucho y se ponen bien sus trajes, traen sus trenzas en las cabezas con que se tocan, de diferentes colores y retorcidas con plumas...”

El cayen, fue adoptado por otros pueblos a partir del casamiento de Cuextécatl con Tomiyauh, nacida en Tamiahua donde era princesa y que ésta impuso su vestido en la sociedad huasteca.
Dos derroteros de entrada a la huasteca son: Teotihuacan – Tollantzinco – Xicotepetl – Metlaltoyuca – Tuxpan, el otro entra por Tamazunchale.
De la palabra tomiyauh deriva el vocablo, “Tamiahua”.

Uno de los legados invaluables de la tradición histórica y artística heredado de los medios cultos de la antigua sociedad indígena de Xicotepec, es el Códice, manuscrito pictográfico elaborado por indígenas entre los años 1564 y 1572, para conservar el acervo histórico propio y la memoria de las tradiciones, documento que echa abajo interpretaciones erróneas con respecto de la verdad o falsedad de ciertas concepciones históricas.

Estos grupos aun mantienen sus costumbres, el lenguaje y el patrón de vida familiar de sus antecesores, en donde prevalece un fuerte sentimiento místico – devoto que se ve acrecentado por los lugares en que viven, sin embargo, muchos logran integrarse de manera armónica al medio que los rodea.
Las influencias culturales han conformado varias comunidades, las que al irse integrando a los centros urbanos, poco a poco han universalizado sus costumbres; los hombres han desistido de sus vestidos mas rápidamente que las mujeres; son bilingües y sus relaciones sociales las efectúan utilizando sus propios idiomas, el español les sirve solo para establecer tratos comerciales y para comunicarse con el exterior, sin embargo, algunos visten a la manera occidental.