Historia

El Teponaztli de Xicotepec

El Teponaztli de Xicotepec, legado de nuestros antepasados indígenas, es un instrumento musical de dos lengüetas que no tiene semejante en ninguna otra parte del mundo prehispánico; es un cilindro de madera de ébano, ahuecado y abierto en la parte inferior, cuya longitud es de 40 cm. por 13 cm. de altura, aproximadamente.

El Teponaztli

Es una figura zoomorfa hermosísima pieza tallada y realizada en madera preciosa de ébano, probablemente hecha por artistas locales dirigidos por toltecas, totonacos o acolhuas que aquí se asentaron, algunos peritos del Instituto Nacional de Antropología e Historia le atribuyen una antigüedad de 600 años; esta pieza representa un mono saraguato descansando, ornamentado con orejeras y gargantilla sacerdotales, tenía ojos de jade, la parte superior tiene dos aberturas (lengüetas) longitudinales a la mitad del instrumento, las que al tocarse con una baqueta producen dos notas agudas de sonido distinto que se escuchan a considerable distancia. En el costado derecho presenta un grabado hecho en el siglo XVI con la imagen del águila Tenochca atravesada por un dardo, simboliza la toma de Tenochtitlan por los conquistadores españoles. Descansa sobre una madera ornamentada con relieves que tienen relación con los ritos ceremoniales, registros calendáricos y astronómicos.
Nuestros antepasados lo usaron para acompañar los funerales de sacerdotes y adivinos, para alertar a los pobladores en los casos de peligro, como tambor de guerra, para ritos, ceremonias y fiestas; en los bailes era acompañado de flautines, sonajas, tambores cubiertos con cuero de venado, caracolas marinas y caparazones de tortuga que tocaban con astas de venado, ejecutaban música propia de esta región. 
Este instrumento ritual de percusión se usa para acompañar al sacerdote durante las ceremonias religiosas que se realizaban en la cúspide de La Xochipila.
Actualmente, cada año, el 24 de junio a las doce horas, resulta muy emocionante escuchar el toque del Teponaztli que en su lamento nos dice Todos los indios ya estamos aquí. Esta reliquia sólo es tocada por el mayordomo quién, según la tradición, fue enseñado por los espíritus.      


Cierta vez, llega a Xicotepec de Juárez una persona de nombre Pedro Ramírez con la intención de comprar el Teponaztli, dirigiéndose con el papá de Gabriel López quien era el que lo tenía en su casa, argumentando que esa pieza pertenece al pueblo; entonces Pedro Ramírez lo pide prestado para llevárselo a la ciudad de México para hacer una réplica, en efecto, se lo prestan durante un mes, pero la mencionada réplica no se pudo realizar, por lo que el Sr. López en agradecimiento de que Ramírez regresó el Teponaztli (pues ya lo daba por perdido) le regala los ojos que eran de jade, Ramírez a su vez le da otros ojos que al parecer eran de canica, aunque daban la apariencia de verdaderos ojos. En alguna ocasión el dueño del hotel inquietud que estaba en el centro de la ciudad, realizó un viaje a la India y de allá trajo otros ojos de jade y son los que actualmente tiene esta bellísima pieza prehispánica.